El problema de la Utopía

Pirámides rojas

Pirámides rojas

El discurso de la Utopía de cierta izquierda se vende como promesa de un futuro mejor, como el mañana feliz de la Humanidad. Al carecer de asidero material, al ser incapaz de demostrar su viabilidad en la Historia, se transfigura prácticamente en religión. Precisa no de conciencia y participación, sino de fe y obediencia a los preceptos de algún Iluminado, cuyo pesamiento (des)dibuja los contornos de la Utopía.

El discurso del American dream, en cualquiera de sus variantes geográficas, miente en su promesa de igualdad de oportunidades. Tiene, en cambio, un prolijo catálogo de historias de triunfadores que han realizado su sueño: desde Lincoln hasta Obama, sin olvidar a Zuckerberg y Jobs.

El capitalismo nos vende el paraíso en la Tierra y dispone de miles de imágenes para mostrarnos su materialidad. El discurso (oportunista) de cierta izquierda sobre la Utopía, solo acumula palabras.

La tragedia de los que aún nos identificamos con la izquierda es, entonces, programática y discursiva. La economía del socialismo no existe, en tanto todos los países que han intentado un orden económico no capitalista han fracasado en la transición. La izquierda no cuenta, luego, con un testimonio de viabilidad, sin lo cual pierde crédito y se convierte, casi, en entelequia.

Por otra parte, el discurso progresista padece el saqueo de una burocracia intelectual, o mejor, de una intelectualidad de buró, que sostiene sus privilegios con el respaldo fervoroso a determinados regímenes y ejerce como una clase sacerdotal: justifica el status quo, reafirma la predestinación del líder y alimenta las promesas de un futuro luminoso en el que todos los explotados, pobres, víctimas del capitalismo, venceremos.

Los ideólogos del capitalismo deberían descansar satisfechos. Sus mejores aliados trafican precisamente en el campo del enemigo. El peligro para ellos emerge, en cambio, en su retaguardia, donde la ceguera del consumismo hace estragos y pone límites al crecimiento ad infinitum.

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2 Responses to “El problema de la Utopía”

  1. Julio Garcia Says:

    Caro, vienes como una recta de esas que el umpire canta strike por el sonido, pero ni la vio venir. Esto se llama coquito con mortadella, pero en coda intelectual. Felicitaciones

  2. Melkay Says:

    Muy, muy acertado.

    Creí que en algún momento ibas a citar algo de acá: http://www.ilustracionliberal.com/10/liberalismo-y-neoliberalismo-en-una-leccion-carlos-alberto-montaner.html
    ………. (apuesto que agradecerás leerlo, si no lo has leído ya.)

    Hola de nuevo, por cierto ;)

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