La mirada torva de Leo Brouwer

¿A dónde mira Leo Brouwer?
El guitarrista y compositor Leo Brouwer declaró hace tres días que su “gran problema no es Cuba”, sino “la política invasora la que me molesta, la que no me deja vivir, la que no me deja contemplar el entorno, y esa política invasora se llama Yanquis, más que Estados Unidos”. Estas palabras, retomadas con predecible entusiasmo por el diario oficial Granma, las pronunció horas antes de recibir el Premio SGAE de la Música Iberoamericana Tomás Luis de Victoria en España.
Interrogado sobre los cambios en Cuba, el músico afirmó que es primordial desprenderse de la influencia estadounidense, levantar el embargo y luego pensar en una apertura en la isla. “Lo demás es una tontería, pura elucubración”, aseveró.
Debo confesar que nunca he sido devoto de Brouwer. Pero esta vez no se trata de mis sentimientos hacia su persona, sino de su desvergonzado irrespeto hacia quienes vivimos en esta isla.
Es evidente que su discurso comulga con la versión oficial de que todos (o casi todos) los problemas de Cuba se deben al bloqueo de Estados Unidos. Repite la lección como alumno privilegiado de la clase, aunque probablemente ignore si “su bloqueo” es el mismo que el del estudiante de la fila dieciséis.
Brouwer pertenece al grupo de privilegiados artistas que ha ganado, gracias a su talento -es justo reconocerlo-, el pasaje a un mundo que dista cien años luz del drama de la mayoría de las familias cubanas. Él no sabe, seguramente, cómo se vive en una cuatería a punto de desplomarse, ni cómo se reparten 400 pesos en 30 días, ni a qué huele un P14 en la Calzada del Cerro, ni cómo luce una sala del Calixto García…
Pero la más escandalosa equivocación de Brouwer -obviada por Granma- es llamar “tontería” a cualquier cambio en esta país sin relación con la preniciosa sombra norteña. Quizás, ocupado en sus ensayos y viajes, no ha tenido tiempo de leer el proyecto de lineamientos para el sexto Congreso del Partido Comunista. No se ha enterado tampoco, al parecer, de que medio millón de cubanos se quedarán sin trabajo hasta marzo de 2011.
Brouwer debería callar, por ignorancia o por respeto, cuando le preguntasen sobre la actualidad política de Cuba. A fin de cuentas, la política no es “su gran problema”. Debería, dígamoslo claramente, irse con su música a otra parte a cocinar su odio contra los yanquis, a cuyo Premio Grammy Latino espera, no obstante, sacarle provecho.
Tags: Cuba, Estados Unidos, Leo Brouwer, política, prensa cubana, reformas, Sexto Congreso del PCC, socialismo
November 27th, 2010 at 11:34 am
¡amén!
aunque he acostumbrado a desconfiar – a no tomar demasiado en serio, más bien- de las incursiones extracurriculares de los artistas cuando están frente a un micrófono, uno espera que leo, con más mundo que paulito fg, menos compromiso que silvio y más vuelo que los aldeanos, saque a relucir su inteligencia y guarde la incontinencia verbal.
pero ya sabemos lo que hace un micrófono.
respecto a tu texto, repito:
¡amén!
November 28th, 2010 at 7:55 pm
Me has dejado tranquiilo Boris, porque al leerlo pense exactamente lo mismo que tu pero pense que era mi problema de buscarle la 5ta pata al gato.
Amen como diria el Garrix.
Yo, en lo personal creo, es que el reproduce lo mismo que ve arriba de si mismo. En Granma se habla de Noumea, Tumbuktu, la crisis inmobiliaria de USA y New York, pero del Cerro y San Miguel..na, esos son temas menores. Y el Leo siguio esa linea de accion. nada personal, pero un poco de empatia no vendria mal, digo..
December 7th, 2010 at 9:37 am
creo que perdió la gran oportunidad de quedarse callado