VIDEOJUEGOS: Del Grand Prix al Starcraft

Grand Prix, videojuego de Accolade

Yo no tenía licencia de conducción, pero que aquel día aprendí a conducir con las cuatro flechas del teclado. A toda velocidad, en una prodigiosa Ltel 24, gané y perdí en los circuitos europeos del Grand Prix de Accolade, mi primer videojuego.

En rigor yo había perdido la virginidad antes, en una de aquellos monitores en blanco y negro donde mirábamos con fascinación la pelotita y los dos cursores del ping pong. Recuerdo que estuve tecleando una mañana entera los códigos en Basic para un maravilloso juego, en el cual un “cañón” le disparaba a unos “platillos voladores”. Empezaba entonces mi pasión por los videojuegos, que me alcanza aún hoy (antes de escribir este artículo estaba jugando Starcraft).

Carreras, béisbol y simuladores

El amor a primera vista por el Grand Prix de Accolade resistió la obligada abstinencia de muchos años. Cuando nos reencontramos yo tenía 17 años, pero aún la rústica interfaz me encantaba. Nada que ver con Need for speed, por supuesto.

En aquella 386 de mi novia jugué también al béisbol y comprendí que no comprendía nada. Los misterios de la estrategia en la pelota siguen cerrados para mí, como los del ajedrez. Mi pequeño cuñado bateaba sin piedad los lanzamientos, aunque mezclara todas las flechas posibles. Claro, no era ninguna versión del MVP Baseball de EA Sports, en las que he tenido mejor suerte.

Sin embargo, fueron los simuladores de aviones, sobre todo el F-22, los que me quitaron el sueño, literalmente. En mi memoria persiste una madrugada de 1998, cuando me quedé hasta el amanecer derribando cazas iraquíes o de otros “oscuros rincones del mundo”.  Nunca aprendí a aterrizar. Para eso estaba el piloto automático.

Viví otras esporádicas aventuras al estilo Tomb Raider, con demasiada sangre y unas resacas de mareos que me duraban días.

Screenshot del juego Emperor, de Sierra. Imperios

Debo reconocer que prefiero los videojuegos con un trasfondo histórico o una buena trama de ficción, como Starcraft. Por tal motivo, cuando descubrí el Age of Empires creí haber encontrado al fin el “Santo Grial” de los videojuegos.

Las campañas en la Edad Media, los personajes de legenda como Juana de Arco y Ricardo Corazón de León, dispersaron mi tedio en el sitio a donde me enviaron a hacer el servicio social los primeros cuatro meses. Sin embargo, el caos de las unidades, las propias y las dirigidas por la máquina, me decepcionaron. Yo deseaba preparar grandes batallas y apenas conseguía sonoras broncas tumultuarias.

Por esta experiencia y otras, como la vivida años después con Pretorians, he llegado a la conclusión de que las AI de estos juegos funcionan con un estilo de lucha irregular, en apariencia desorganizado, pero muy efectivo. Casi nunca preparan un solo golpe definitivo, una gran ofensiva, sino pequeñas y medianas escaramuzas para desgastar al contrario, económica, militar y psicológicamente.

Lejos del bullicio de los combates, el Emperor, Rise of the Middle Kingdom, colmó mis sueños de infancia, cuando administraba ciudades de plastilina, inspirado en mayas y aztecas. Este juego nos traslada a la China antigua, donde debemos cumplir diversas misiones bajo sucesivas dinastías, desde establecimiento de ciudades en los confines del Imperio, hasta construcción de templos y el control de otras urbes hostiles.

Entre las más atractivas por su relevancia histórica, los fragmentos de la Muralla China levantados en épocas diferentes y la tumba del Emperador Qin Shi Huangdi, con su famoso ejército de guerreros de terracota.

No he encontrado ningún juego tan complejo hasta hoy. Como “alcalde” de la ciudad es preciso estar pendiente de todos los factores que influyen en la economía, la salud pública, la seguridad, el entretenimiento, el urbanismo, la religión y la política exterior, como ocurre en la vida real. Se trata de crear un ciclo de producción eficiente que permita consagrar mayor atención a las misiones. Puede parecer fácil, pero las invasiones de los bárbaros del norte, los terremotos y las inundaciones son frecuentes.

Segunda Guerra Mundial. Foto: Life

El único aspecto decepcionante, las batallas, cortas y poco espectaculares, incluso con la intervención de las divinidades.

La Segunda Guerra Mundial

Después de haber visto la serie estadounidense Banda de Hermanos, dirigir a las tropas aliadas en Close Combat V fue otra magnífica experiencia. Este juego nos coloca al frente del ejército estadounidense o del alemán, durante el desembarco y posterior liberación de Normandía.

Tenemos una visión “desde arriba”, controlamos sólo unidades de tierra: tanques e infantería. Y este es uno de los puntos débiles, porque no es posible hacer ataques aéreos o preparación artillera, salvo con los morteros de variado calibre (desde 60 mm hasta 120 mm). El apoyo aéreo resulta irrisorio.

Sin embargo, con el Close Combat V y su hermano el Close Combat III, cuyo escenario es el frente Este, donde se enfrentaron soviéticos y germanos, podemos vivir intensos combates en ciudades como Stalingrado, Moscú y Berlin, o en los campos de Kursk y en los pequeños pueblos del norte de Francia. La calidad del sonido es excelente. Los gritos de los soldados heridos y las explosiones, aterradores.

He jugado una sola vez contra un humano y la resistencia fue durísima. La efectividad de la AI de ambas versiones varía según la campaña. En ocasiones los tanques alemanes se vuelven una barrera inexpugnable.

La Liga de las Estrellas

Jugar FIFA te puede provocar un divorcio, o al menos el disgusto de tu compañera. Eso me ocurrió hace más de diez años, cuando descubrí el FIFA 98. Mi novia terminó por desinstalarlo.

El estelar juego de EA Sports me dio la satisfacción de ser del DT de mis admirados Zidane y Raúl, en el Real Madrid y en las selecciones de Francia y España, respectivamente. Pero antes de llegar a ese nivel, dirigí el Cruz Azul en México, el Sunderland en Inglaterra, el Olimpic de Marsella y el Sevilla español.

Arrasé en Copas y Ligas… hasta que llegó mi hermano y me demostró que la AI era muy bruta y yo como DT no valía dos pesos. Me ahorro los detalles.

Starcraft ScreenshotStarcraft, bienvenidos al siglo XXVI

Rodeado de adictos al Starcraft, he terminado por sucumbir a este juego de ciencia ficción que al principio no despertaba en mí entusiasmo alguno. Poco a poco he aprendido las complejidades de cada una de las civilizaciones que poblarán nuestro universo en el siglo XXVI.

Al contrario de mis amigos y lo que vi recientemente en un torneo de Starcraft en La Habana, prefiero jugar con los Terrans. No me identifico con los asquerosos Zerg o los sofisticados Protoss, aunque reconozco su superioridad. La historia de conquistas y traiciones que atraviesa todas las campañas merece un puesto entre las mejores novelas ciencia ficción del siglo XX.

Y después de todo este recuento, se imponen varias preguntas. ¿Y tú, qué videojuego prefieres? ¿Por qué? Y una que me ronda hace años la cabeza: ¿por qué la mujeres son menos adictas a este tipo de entretenimiento que los hombres? Espero que el diálogo en los comentarios esté muy animado.

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19 Responses to “VIDEOJUEGOS: Del Grand Prix al Starcraft”

  1. ZorphDark Says:

    Aunque un amplio número de especialista aún no lo reconozca, los videojuegos constituyen una sólida expresión artística. Desde el momento de su concepción hasta cada uno de los procesos que interrelacionan los campos del arte y la ciencia involucrados.
    Bienvenidos al siglo XXI, donde las obras artísticas de mayor renombre serán dotadas de interactividad, entre cuyos títulos tal vez aparezca mi videojuego favorito.

  2. telegonz Says:

    chamaaaa!! todo un tratado!!! yo creo que seré un buen animador de los comentarios, jaja.
    Lo primero: no soporto los juegos de carreras, need for speed y diablo y compañia. Mis buenos reflejos no son de mis mayores virtudes, asi que en esos temas no tengo nada que opinar.
    Mis favoritos son, lejos, los de estrategia. El Age fue mi pasion por años, preguntale a Local_ghost las batallas epicas que librabamos. Algunas de esas batallas aun son cantadas por los bardos, jajajaja. Y despues fue el WoW, juego de rol que me traumatizó por completo, y estuvo a punto de provocarme la muerte por inanicion.
    Mi mente tendiente a la logica y las matematicas me hace tender mucho a los juegos logicos, no importa lo triviales o monotonos que sean, asi que no desprecio nunca pasar un rato que el buscaminas….
    y por ulmino, que nostalgia los teclados inteligentes y la LTEL 24! jajaja.

  3. Boris Leonardo Caro Says:

    Zorph, la creación de un videojuego, al menos de los más complejos, entraña seguramente un análisis profundo de cuestiones tan variadas como dramaturgia e historia. Además de exploraciones en el mundo de las artes visuales. Obras de arte… creo que sí. Recreación de mundos, casi una tarea divina.
    Tele, aquel juego de Grand Prix me dejaba un dolor en los dedos del carajo, pero disparaba mi adrenalina. Creo que sería capaz, a mis 30 años, de gastar un par de horas aún frente a esa rústica interfaz. Y lástima no haberlos encontrado antes, para echar unas campañas de Age juntos. Me sacaba de quicio el caos de la PC…

    PS: Y aún mi pregunta queda en el aire… por qué a las mujeres no les cuadran tanto los videojuegos?

  4. chuenga.net Says:

    Videojuegos: Del Grand Prix al Starcraft…

    Yo no tenía licencia de conducción, pero que aquel día aprendí a conducir con las cuatro flechas del teclado. A toda velocidad, en una prodigiosa Ltel 24, gané y perdí en los circuitos europeos del Grand Prix de Accolade, mi primer videojuego….

  5. ZorphDark Says:

    Quién dice que a las chicas no le gustan los videojuegos? No has visto las estadísticas de Zuma, Solitario y una buena parte de los títulos de Nintendo Wii??

  6. Boris Says:

    Las he conocido fanáticas al Tetris… No comprendo. Sí, también al Zuma, en todas sus variantes. Pero son juegos que no construyen una historia, un mundo paralelo. La diferencia está ahí.

  7. patricia Says:

    Busca en las estadisticas de los SIM I, II, III a las chicas eles gusta construir otro tipo de historias, en lo personal no puedo decir que mi relacion con los videos juegos sea positiva

  8. Bitacoras.com Says:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Yo no tenía licencia de conducción, pero que aquel día aprendí a conducir con las cuatro flechas del teclado. A toda velocidad, en una prodigiosa Ltel 24, gané y perdí en los circuitos europeos del Grand Prix de Accolade, mi …..

  9. Boris Leonardo Caro Says:

    Es que los SIM se ajustan al patrón de la mujer como cabeza de familia, como ama de casa. En ese caso estaríamos reproduciendo el modelo machista hegemónico mediante los videojuegos.
    Qué bueno verte también por aquí, Patricia.

  10. Mar Says:

    No se que decirte con respecto al post.
    Me parece que el concepto de mujer no se me aplica en estos casos.
    Soy una fanática de los videojuegos de estrategia militar, empecé por el viejísimo Warcraft que se jugaba en consola, seguido por el clásico Starcraft, el cual me continúa enganchando.
    También jugué La era de los Imperios y el Call of Duty, este último en la escuela (jugábamos en red) y me encantaba jugar con los alemanes, los fusiles rusos se descontrolaban mucho.

    Otro juego que me encanta y lo empecé a jugar hace bastantes años es el Need for Speed, en sus muchas versiones (desde el 1 hasta el Shift), aunque sigo pensando que las mejores son el Most Wanted y el Undercover. Qué puedo decir?, el hecho de poder manejar un Lamborguini Diablo me mantiene conectada al teclado.

    Sim embargo, me parece que es un error muy grande el hecho de pensar que estos son juegos de hombres y que las mujeres solo usamos Zuma o Tetris.

    Me arriesgo a una apuesta contigo jugando Need for Speed.
    ¿Te arriesgas tú??

  11. Boris Leonardo Caro Says:

    Yo creo que sí hay una marca de género con respecto a los videojuegos. A los varones nos permiten más explotar nuestro ser lúdico, mientras a las mujeres, desde niñas, las relacionan con juguetes utilitarios. Quizás por eso SIM les atraiga más que Age of empires.
    No es que existan videojuegos para hombres y otros para mujeres, aunque seguramente el marketing usa esos resortes, pero la sociedad nos enseña a buscar unos u otros, y entonces aparecen estas diferencias que personas como Mar hacen desaparecer. Pero, cuántas Mar conocemos?

  12. Mar Says:

    No se cuántas Mar existirán en el mundo, pero puedo asegurarte que habrá Claudias, Lauras y Johanas que al leer este post te retarán a jugar Call of Duty, lo cual es una pena… no me gustaría verte perder.

  13. Boris Says:

    Y a mí me encantaría jugar con ellas, y ser derrotado por su inteligencia y habilidad para mover un mouse o con el teclado. Y luego terminar tomando vino tinto y hablando de pelota, o de cremas, jajaja.

  14. mau Says:

    Boris, creo que en tu ùltimo post esta la “respuesta”. Por lo general las mujeres hablan de cremas (o peinados)… y los hombres de pelota (o futbol). Los juegos que implican estrategia (Saga de los Age, Starcraft, C&C, Lord of Ring, Warcraft etc) y aquellos donde corre la adrenalina (NFS, GTA, CoD, Batlefield, HalfLife, Fifa, PES etc.) son jugados predominantemente por hombres. Aquellos donde se priorizan relaciones (o estètica) como los Sims, SecondLife, o juegos “clàsicos” (como solitarios, tetris o dominò) son predominantemente jugados por mujeres. Claro que hay chicas como Mar, o muchachos que juegan a todo tipo de juegos.
    Yo comenzè con los bàsicos jueguitos de las viejas consolas basadas en Z-80 o Commodore, que programabamos en basic o ensamblador y que se leìan de cassetes de audio.
    Personalmente no me gusta jugar contra el ordenador, prefiero las batallas entre “humanos”. Claro que hay que tener banda ancha (o un ciber cerca de tu casa).. y eventualmente pertenecer a algùn “clan” para no estar en desventaja.
    Mis cordiales saludos

  15. Boris Leonardo Caro Says:

    Mau, te doy la bienvenida también a Los Rumores.
    Lamentablemente, detrás de esa “normalidad”, de esa “repartición” de los gustos en los videojuegos podemos encontrar la reproducción de los patrones de género que han convertido a las mujeres en amas de casa y cocineras, y a los hombres en ejecutivos y soldados. Ese es mi punto. No creo que las predilecciones en este caso sean genéticas, sino la respuesta a una construcción social. Basta con observar el tipo de juguetes offline que producen para niñas y niños. A ellas las enseñan a trabajar en la casa, y a nosotros a divertirnos o a matar. Es como en la época de las cavernas. No hemos avanzado mucho.

  16. mau Says:

    Boris, estoy de acuerdo, en la epoca de las cavernas, los hombres salìan a cazar y las mujeres se quedaban a cuidar los niños…
    Hay un escrito de carl sagan (creo que se llama los “cazadores del domingo en la noche”), donde equipara la aficiòn por los deportes (futbol, basket, beisbol etc) y la necesidad de “pertenencia” a un equipo con las actividades de la caza.
    Nuestra sociedad ha equiparado màs los gèneros, pero todavìa no somos iguales. Tenemos casi los mismos derechos y obligaciones ante la ley, y serìa deseable que esto ocurriera en todos los paìses del mundo (los àrabes, por ej. lo ven distinto… parece que los chinos tambièn).
    Te pongo un ejemplo: tienes tiempo que perder y una màquina con un juego de las Barbie (esos de vestir muñequitas) y un Counter Strike. Si vamos a cùal es mejor, seguramente es màs sano vestir una muñeca que matar enemigos. Pero… tù, a cuàl jugarìas?..y una niña.. cuàl crees que elegirìa?
    Saludos

  17. Boris Leonardo Caro Says:

    Aquí podemos caer en otro tema: el de los juegos violentos. Por qué, desde niños, nos enseñan a matar?

  18. mau Says:

    Por lo mismo.. somos “cazadores” y nos gusta matar… Es preferible que lo hagamos en un juego (de computadora, o de pelota) a que lo hagamos en la vida real…

  19. Jesus | Sindrome de asperger Says:

    Vaya este tema ha echo correr rios de tinta…..

    Si es verdad que los humanos necesitamos un poco de “acción” que en esta vida sedentaria pues no la encontramos por ningun sitio.

    Mas que necesitar cazar o matar lo que necesitamos es agotarnos mentalmente y fisicamente para poder descansar.

    Saludos.

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