El problema de la Utopía
El discurso de la Utopía de cierta izquierda se vende como promesa de un futuro mejor, como el mañana feliz de la Humanidad. Al carecer de asidero material, al ser incapaz de demostrar su viabilidad en la Historia, se transfigura prácticamente en religión. Precisa no de conciencia y participación, sino de fe y obediencia a los preceptos de algún Iluminado, cuyo pesamiento (des)dibuja los contornos de la Utopía.
El discurso del American dream, en cualquiera de sus variantes geográficas, miente en su promesa de igualdad de oportunidades. Tiene, en cambio, un prolijo catálogo de historias de triunfadores que han realizado su sueño: desde Lincoln hasta Obama, sin olvidar a Zuckerberg y Jobs.
El capitalismo nos vende el paraíso en la Tierra y dispone de miles de imágenes para mostrarnos su materialidad. El discurso (oportunista) de cierta izquierda sobre la Utopía, solo acumula palabras.
